LA FUERZA DE LA FRAGILIDAD

“Un sonido metálico habita la incertidumbre. Un negro vacío, invade seis planos. Formas grises sobre el azul oscuro. Espacio opaco. Dos entes opuestos en el espacio, frente a frente, esperan lo inesperado. Uno acostumbrado a la oscuridad observa y prevé, el otro espera tembloroso.

Una diminuta araña teje una espiral de luz. Tuerce y retuerce, construye y crea. Ruido de agujas. Agujas de un reloj que avanzan en círculo. Espirales de luz invaden la oscuridad.

Ahora puede verse una gigantesca celda de acero que encierra, que guarda, que protege; cosas, objetos, pensamientos, sensaciones, personas. Protege, envuelve y encierra. Desde fuera control, análisis y libertad.

(2) Celdas

Cell (Black Days) – Célula (Días negros), 2006.

Louise Bourgeois comienza sus “Cells” en los noventa y continúa realizándolas hasta su muerte. Françoise Gaillard escribe “no deben considerarse espacios de reclusión, sino lugares en los que deposita sus angustias y sus fragmentos de memoria para recargar con ellos su energía creadora”. Espacios que han permanecido en el reino de la ambigüedad, edificios en los que uno se siente prisionero y acogido a la vez.

Observamos un espacio cerrado, una experiencia, un recuerdo; nos convertimos en “voyeurs”. Analizamos como espectadores la disposición de los objetos, los materiales y colores de la obra. Louise Bourgeois cuenta; nosotros escuchamos, nosotros pensamos, nosotros imaginamos. HONNI soit QUI mal y pense (MAL haya QUIEN mal piense)

(5) Louise-Bourgeois_Self-Portrait-2009

Su trabajo está enraizado en las memorias de los espacios que ella habitó una vez. “Todos mis temas están inspirados en mi infancia. Son siempre los mismos traumas, las mismas obsesiones, las que aparecen una y otra vez a lo largo de los años”.

Louise Bourgeois (París, 1911 Nueva York, 2012) es sin duda una de las más relevantes creadoras del siglo pasado. Creció rodeada de tapices, en el taller de restauración que regentaba su familia. Recibe su primera formación artística en París. Años después, se traslada a Nueva York donde reside y crea hasta su muerte.

La Casa Encendida, presenta la exposición HONNI soit QUI mal y pense, dedicada a sus últimos diez años de creación. Comisariada por Danielle Tilkin, es un homenaje a la labor final de la artista, fallecida en 2010. Es la mayor antológica sobre su obra expuesta en España. La selección incluye esculturas, dibujos, grabados sobre tela, ensamblajes, celdas-células y documentales; en total más de noventa obras.

 Desbarato los conceptos que me provocan ansiedad, procurándoles una realidad tangible, es exorcismo.

 Transformo una idea fija, en puntos fijos sobre los que construyo una estructura tangible, tranquilizadora y concreta.

 Louise Bourgeois

 La obra de Bourgeois suele analizarse desde la perspectiva autobiográfica. Si bien ésta es una parte importante, ya que ha determinado la manera de actuar y de pensar de la artista, no es el único factor determinante en su obra. Las estructuras, el orden y la construcción racional tienen una gran presencia en su trabajo. Estudió matemáticas superiores y geometría en la Sorbona, esperando encontrar así un orden y una lógica en su vida. La muerte de su madre la inspiro a abandonar las matemáticas, en su opinión demasiado teóricas, y comenzar a estudiar arte.

 El arte es una forma de terapia.

 Louise Bourgeois

 Conocida por la violencia y dureza de su obra, ésta muestra una transformación de su personalidad en la vejez, en la que tiene una visión más generosa de la vida. “Todo se suaviza y se refleja en su trabajo y en los materiales que utiliza. Pasa de usar metales duros y cortantes a utilizar telas y tejidos más suaves y blandos. Los materiales son clave para entender la evolución de la artista y de una obra fuerte en apariencia pero que es una exploración de sus fragilidades”, afirma Jerry Gorovoy.

(4) Louise

Toda la obra de Bourgeois está atravesada por la conciencia de la diferencia sexual y la opresión de género. En una época dominada por el minimalismo fue ignorada por el gran público, aunque en los 70 el movimiento feminista le otorgó un carácter político y comenzó a darle reconocimiento y visibilidad, convirtiéndola así en un referente. Sin embargo, tal y como apunta Tilkin: “Louise no es una militante, es una individualista que en la soledad de su estudio se enfrenta a sus propios demonios y se libera, da forma a sus pensamientos, exorciza los conflictos y pone orden en su mundo”.

Louise Bourgeois psicoanaliza su vida y su obra. Pasó casi cuatro décadas reflexionando sobre su mente y su desarrollo como persona y dejó miles de páginas escritas sobre sus preocupaciones plásticas y vitales.

Sus obsesiones y la forma de enfrentarse a ellas conforman una obra ajena a cualquier moda o tendencia, tan personal como universal, que según la comisaria “nos hace partícipes desde hace más de medio siglo de su lucha, como mujer y como artista, por construirse y no ser eliminada”.

La obra de Louise Bourgeois es tan rara como poderosa. Una mirada lúcida que pone del revés los monstruos interiores para perderles el miedo. Una exposición deliciosa que te recorre las entrañas. Sin duda una oportunidad única para conocer a fondo su implacable y misterioso testimonio, que dejará una marca indeleble sobre el siglo XX.

La Casa Encendida.

Ronda de Valencia, 2.Madrid.

Del 19 de octubre al 13 de enero. Entrada libre.

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