VENGA VA, CALMA

Estas dos últimas décadas, las de la eclosión de internet en occidente (sobre todo a raíz del incremento de usuarios en los primeros años de la década pasada, gloriosos 2000) vimos surgir cantidad de blogs sobre parafernalia de toda índole que no me pararé a mencionar detenidamente. Vayamos rápido al grano y entremos en materia.

Los blogs de basurilla nostálgica. Maravillosos vertederos de purpurina en los cuales todo quisqui  caía, para bien o para mal. Fue en estos primeros años cuando los nuevos internautas, ávidos de información, buscaban lo más pulp que les viniese a la memoria en aquel protointernet de nuestras casas, aquel en el que usar Lycos aún era algo que estaba  bien visto. La primera búsqueda de más de uno, no hace falta decir que fue “The Simpsons, The Goonies, The Playboy mansion” y demás cosas guays por el estilo, vaya.

Fue con el surgimiento de todo tipo de foros, chats y sociedades secretas (Forocoches ¡Presente!), cuando la primera generación del revival hasta el hastío, se hacía su hueco en internet y fuera de el, comenzando a marcar territorio de una manera implacable, en todo tipo de magazines y productos subculturales de tendencias. Los que ya pasaron de la treintena hace unos años, esos peculiares cansinos que no paraban de dar la matraca con los ochenta, se erigían como los reyes de la cultura popular. Un rollo ciertamente cargante que nos llevaba a rozar algunos límites de una manera bastante chunga.

Estos sujetos, sobre todo trataban (y siguen tratando) motivos de la cultura popular que más marca dejaron en los últimos cincuenta años del siglo XX, debido a la diversificación de la oferta subcultural y de entretenimiento que se dio en occidente.

Pero como todo en este continuo ir y venir cíclico de modas y tendencias, los ya discutibles caballeretes de cuarenta y pico años ataviados en camisetas de Mazinger Z, le dieron el relevo de la tabarra a una generación posiblemente mucho peor. La de los noventa. Esa década olvidada hace ocho años, pero que ahora esta en todas las esquinas de internet. Sobre todo, tras el auge sufrido por la plataforma de microbloggin “Tumblr” a principios del 2010. Se han hecho muy populares las capturas de vídeo, rótulos y todo tipo de producción audiovisual y gráfica de la pasada década, dada la retroalmientación constante que sufren por el rescate de los formatos analógicos debido a ciertos pelotazos, como el agónico e hiper explotado instagram. Así es como, en un giro inesperado de los hechos, hemos podido apreciar estos últimos años que algunos productos ciertamente enterrados por esta generación, como los Pokémon o las TMNT vuelven gracias a las hordas de blogueros y comparte mierdecitas varios de internet (entre los que me incluyo, a pesar de los pesares)

Todo ese ejército de procrastinadores de toda clase (incluidos los que cobran por ello) han sido, sin quererlo, los responsables de generar un sinnúmero de esperpentos, desde la moda nerd con todas sus dramáticas consecuencias, hasta el mero hecho de poder encontrarte a un señor calvo, de huesos grandes y con un porcentaje capilar suficiente para forrar un televisor de tubo, con una camiseta con “Nidoqueen” como protagonista, en un barrio de moda o en pleno proceso de “patada en el culo para pobres” el cual describiremos más adelante.

Con lo cual ¿A dónde quieres llegar, con todo esto, pequeño? A los mal llamados “modernos”. Es una lástima que a la larga, todos los que anidan debajo del paraguas de este calificativo se hayan ido apoderando despiadadamente de los productos culturales de otras tribus urbanas y colectivos con descaro. No ha sido necesaria ni presencia en las calles ni violencia explícita de ningún tipo para robar elementos de cierta estética, como pudo suceder en la inglaterra de los 70 y 80 con la casi invisible transición del movimiento Skinhead a los grupos de boneheads (Si no conocéis la diferencia, chicos, ya es hora ¿eh?). Pero sí que se ha empleado otro tipo de agresión: la económica, en un plazo de entre un lustro y una década, conocida como Gentrificación.

Esta peculiar e inconsciente estrategia de colonización urbana digna de los Zerg ha dado como resultado, más allá de las obvias brechas sociales, la aparición

de fauna tipo “musculocas con parches de Slayer o Blind Guardian pegados a sus chaquetas, que recorren la ciudad con su tabla de surf con ruedas limpias y una lata de Spray con la que hacen tags de -El barto-” Gente con un nivel de peligrosidad tal, que pueden convertir la marca de “Fruit of the loom” en algo trendy y jodernos a todos. Eso por no decir algo demasiado descabellado.

Todo esto puede parecer sacado de quicio y envenenado con un cierto tinte de odio infantil pero, más que nada, es un pequeño canto a la dignidad, amigos. Todos habríamos ganado mucho si aquellos hoy nuevos cuarentones, se hubiesen quedado calmados con sus camisetas de Joy Division y sus canciones de cocainómanos de Los planetas en sus bares ghetto, sin dar el relevo a esta peligrosa generación que pulula por internet con tintes de pelo dignos de los gnomos de World of Warcraft. Así que lo dicho chatos: no les robéis los Pokémons a los niños o vendrá la señora Lovejoy a quejarse seguida de un ejército de gente con sobrepeso reclamando lo que es suyo: las faldas y varitas de Sailor Moon.

Enough is enough - Baid - - copia

One comment

  1. M.McFly

    Un artículo muy guay Samaniego, sin duda hablas igual que escribes, aunque hablando se te entienda peor.
    P.D:Siento decirte que la marca Fruit of the Loom ya se está convirtiendo en algo trendy

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