TERAPIA DE CHOQUE

Comienza 2013, y por todos lados, nos inundan los balances. La cultura no se libra. Balances del año que se acaba, y de lo que vamos a ver en este nuevo que empieza.

Dos de las exposiciones más comentadas de este inicio de 2013 son la ya clausurada “HONNI soit QUI mal y pense”, de Louise Bourgeois en La Casa Encendida, y “Cartografías Contemporáneas. Dibujando el pensamiento”, en Caixaforum. Con permiso de Santiago Sierra, al que tendremos por partida doble, en Helga de Alvear y en Ivorypress.

Uno podría pensar que el año empieza fuerte, y olvidarse por un momento de la crisis y las penurias por las que pasa el sector cultural. Es más, bien cerquita de la Casa Encendida, la calle Doctor Fourquet se llena de galerías, unas que ya estaban, otras que llegan, unas nuevas, otras con solera… Y a dos pasos de Caixaforum, La Fábrica planea ampliar sus instalaciones y convertirse en otro punto de referencia de la cultura madrileña. Podríamos ser positivos, obviar señales inequívocas de deterioro, y pensar que el panorama cultural de la ciudad no se resiente. Pero no. Mejor corramos esa cortina para ver qué es lo que hay detrás.

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Caixaforum y la Casa Encendida han conseguido tener entidad propia, hasta tal punto que en un primer momento, uno quizás no es consciente de que ambos centros pertenecen a entidades financieras. El primero a La Caixa, el segundo a Bankia. Y aún con esto, parece paradójico que sean dos de los centros culturales que mejor están haciendo frente a la crisis por el momento. Al ser consciente de su falta de independencia, sobre todo financiera, uno se pregunta si estos centros se van a mantener al margen de los problemas de sus matrices, y, si es así, ¿por cuánto tiempo?

En el caso del edificio situado en Ronda de Valencia, buque insignia de la Obra Social de Caja Madrid, la nacionalización de Bankia complica las cosas. Las pérdidas de BFA (Banco Financiero y de Ahorros), la matriz de Bankia, impiden repartir dividendos que puedan destinarse a Obra Social. Así, Caja Madrid ha pasado de destinar 252 millones de euros a su Obra Social en 2007, a solo 56 en el pasado 2012.

Desde 2010, Caja Madrid también ha ido cerrando bibliotecas y hogares de ancianos, y ha ido retirando patrocinios. De momento, La Casa Encendida, que por cierto cumple 10 años, se salva. Su director José Guirao afirmaba en su día que el centro tenía recursos suficientes para aguantar 2012 y 2013 sin problemas. ¿Y para 2014? Para entonces, Guirao espera estar, en sus propias palabras “en la senda de vuelta a los beneficios”. Un momento, ¿beneficios en 2014? Bueno, dejémoslo ahí y seamos optimistas, no sea que nos digan aquello de “Honni soit qui mal y pense”, algo así como “Mal haya quien mal piense”.

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¿Y qué pasa con La Caixa? También la crisis ha supuesto para ellos una reestructuración de su negocio, aunque de momento, la situación no parece preocupante.

Es más, en el inicio del año, se entregaron ayudas a 36 proyectos culturales, en el marco de la convocatoria de Arte para la Mejora Social, mientras Isidro Fainé, presidente de La Caixa y de su fundación, reafirmaba el compromiso de su grupo con la cultura como base de la transformación social.

Pero ya encontrábamos pistas cuando hace poco más de dos meses, Jaime Lanaspa, director de la Obra Social de la entidad catalana, al ser preguntado sobre la posibilidad de recortes presupuestarios, decía que los temas sociales eran su prioridad, y que “sololos temas culturales pueden tener una flexibilidad a la baja, aun lamentándolo muchísimo, pero serían los menos dolorosos por decirlo de alguna manera”.

De hecho, este mes comenzaron a cobrarse las visitas guiadas a 3 euros, y… ¡sorpresa! acaba de hacerse público que a partir del próximo mayo, las exposiciones temporales de los Caixaforum de Madrid y Barcelona dejarán de ser gratuitas para cobrarse a 4 euros la entrada. El argumento es el de hacer frente a la crisis, y “poner en valor exposiciones y propuestas de primer nivel”, según la Fundación La Caixa. Sin duda, esta medida, no solo no supondrá que el público valore más las exposiciones, sino que conllevará además una bajada considerable  en el número de visitantes.

“Flexibilidad a la baja”, “los menos dolorosos”, “senda de vuelta a los beneficios”, “poner en valor”. Extraños versos con los que componer el poema surrealista de nuestra época.

La conclusión es que en la primera mitad de 2013 de momento se puede respirar, pero especialmente en la segunda mitad del año, iremos teniendo más datos y evidencias con las que confirmar o desmentir los malos augurios que se esconden tras apariencias de tranquilidad.

Como decía Bourgeois: “El arte es la experimentación, o mejor dicho, la reexperimentación del trauma”. Como el artista, también el arte y la cultura experimentan una y otra vez sus mismos traumas. Siempre cuestionándonos los modelos, siempre tratando de medir o justificar su papel en la sociedad y su capacidad para obrar cambios efectivos. Por si fuera poco, a esto hay que añadir ahora el trauma de los recortes.

Hay quien piensa que los recortes son la terapia que puede reestructurar el sistema cultural de nuestro país, o al menos, habrá que tomárselo así.

Terapia de choque, deberíamos llamarlo.

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